30 de septiembre de 2011

La habitación cerrada


La habitación cerrada es mi condena.

Las palomas ausentes mi destino.

Escribo como un envenenarme.
Como quien se arroja ciegamente
al fondo de un profundo precipicio;
contra la luz encerrada en las ventanas.

Como quien hunde el cuerpo en alta mar
sin esperanza alguna de regreso.

Como un prófugo a través de la nada.

En cada verso dejo
el sedimento espeso de la sangre.

Me voy crucificando en cada sílaba.

Como un cuchillo inverso me penetro.


___ poema
__________ balcón
abierto a los infiernos.


De El rostro prohibido
Publicado en Poesi.as, Revista Almiar y Misioletras

28 de septiembre de 2011

Te sueño, sombra. Llegarás un día


Te sueño, sombra. Llegarás un día.

Serán tuyos mis ojos, como dijo el poeta.
Serán tuyos mis labios y la mano que se alza
contra las injusticias y la mano que estrecha
las manos estrechables y los pies que cabalgan
la tierra estremecida y el corazón que sangra
herido de silencios.

Ese día por fin se cerrarán todas las puertas.
Serán tuyos mis ojos, ya no quedarán lágrimas
ni habrá un lirio en mi pecho
ni en el humilde tálamo florecerán sonrisas.

Esa noche será la noche del olvido.

No habrá después un solo espejo que nos reconozca
y nuestros nombres devendrán sólo palabras
que el tiempo irá borrando
de la ingrata memoria de los charcos.

Te sueño, sombra. Llegarás un día
con tus besos de escarcha, con tus dedos helados
y una sentencia entre tus dientes incendiarios.

Después, ni un sólo ángel
sembrará con mis cantos la alborada.


De Destierro
Publicado en Noticias literarias de América Latina, La Máquina de escribir, Inventiva Social y Mis poetas contemporáneos.

24 de septiembre de 2011

Porque una tarde reventé los muros


Porque una tarde reventé los muros de mi encierro
dispuesto a devorar el horizonte.

Porque bebí del cáliz celosamente oculto
que entreabre las puertas de la dicha.

Porque cerré los ojos y me lancé al vacío
de otros ojos que incitaban a la vida.

Porque violé los estatutos de los presos
y prendí fuego a los viejos pergaminos
que cercenan los sueños.

Porque ungí sagradamente mis alas oxidadas
con el verbo balsámico de otro labio lejano.

Porque corrí, dancé, canté sobre el asfalto,
porque amé, deliré, caminé junto a ríos
y habité otras ciudades y atravesé fronteras,
y dejé que mi piel ardiera entre las brasas
de una incierta quimera
mientras Kronos devoraba los segundos
que conducen al valle desolado
que los ángeles llaman Despedida.

(Mi último dios espera entre las sombras
del rincón oriental; no dice nada.
No queda nadie más, sólo nosotros:
su sombra y mi delirio.
____________________Sólo uno
podrá salir con vida)


De Destierro

15 de septiembre de 2011

En el caudal espeso de mi sangre


Te quedaste a vivir
en el caudal espeso de mi sangre.

Estás allí, escondida,
ciñéndote al redoble acompasado
de un corazón que lentamente va apagándose...
Mas, de pronto, te elevas
sobre el silencio inerte de la noche,
de súbito apareces, exultante;
un trote repentino despereza mis venas
y estás de nuevo ahí, llenando mi recuerdo
con el calor de tu palabra ardiente...
Y por un instante, creería que estoy vivo...

Pero pronto recaigo en el letargo.
Lo demás es quietud, desesperanza
y un reloj incesante que astilla la penumbra.

Te quedaste en mi sangre, a la deriva.
________________________________Yo
me he resignado a ser tu laberinto.

12 de septiembre de 2011

Pájaro en una tormenta


Ese día, ese primer día de la naciente primavera
la embriagadora música amaneció sobre los montes.
La risa azul que irradiaba el firmamento
reverdecía las laderas y ensalzaba
los contrastes verdirojos de los prados.

Ese día florecieron los años de destierro
reconstruyendo la antigua cúpula dorada
con columnas de esperanza y miradores
que se abrían sobre el valle de la dicha.

Así, ciego, con la daga de tu nombre entre mis labios,
creí haber escapado a las fauces del destino,
pero hoy las sombras cenicientas de twin peaks
nuevamente han descendido sobre mí
y no hay una hondonada sin fisuras
donde poder respirar un minuto de sosiego.

¿Qué despiadada venganza de los dioses
me condena al arbitrio de las nubes
inquietantes, plomizas, que me cubren?

¿Qué oscuro designio ha desencadenado
el furor del vendaval sobre mis alas rotas?

Dondequiera que el atardecer me lleve
la faz del firmamento está cerrada.

Un granizo triste azota las esquinas
de esta ciudad vencida, saqueada y moribunda
donde hasta los perros vagabundos se estremecen
cuando sus ojos caen en la oquedad del cielo
tapiado por un muro de silencio perpetuo.

No hay luna que brille en esta noche aciaga
y hasta el bosque resuena con un murmullo de amenaza
que confunde la vigilia de los búhos
y acalla las canciones de los árboles
como una divinidad incontestable.

Los ángeles blanden un estandarte de inclemencia
y el horror se va extendiendo en los zaguanes
como un torrente negro que va desdibujando
las huellas que dejaron nuestros pasos
en la alfombra de asfalto, en las baldosas
blanquinegras que adornan el recuerdo.

Todo es una sombra impenetrable,
todo un trueno aterrador que nunca cesa,
un relámpago atroz que incendia la cordura.

Y entre el caos volar, volar toda la noche,
toda la infinita noche atravesar los cielos
sabiendo que las tormentas nunca cesan
y que el amanecer es tan sólo una utopía
urdida con los frágiles cristales
del evasivo espejo que jamás se detiene.


De Destierro
Publicado en Letralia, Arte Poética, Inventiva social y en el libro electrónico Senda

9 de septiembre de 2011

No es posible olvidar...


No es posible olvidar, porque el olvido
es patrimonio de los seres desalmados,
de aquellos que jamás se desnudaron
bajo el calor de una mirada verdadera,
de aquellos que no sienten el clamor de sus entrañas
cuando la ausencia se precipita incontrolable
sobre todos los rincones de la vida.

¿Acaso un alma puede desligarse
del recuerdo de los sucesos que la elevaron?

¿Acaso puede olvidar la tierra seca
el poso de la lluvia que la hizo florecer?

¿Acaso puede un corazón de arcilla
evadirse a la memoria de las manos
que trabajaron su espeso sedimento?

Nada existe al otro lado del olvido.

Entre las sombras de mi cuarto la recuerdo,
tal vez ceniza sólo, pero fuego,
porque el fuego es presencia y testimonio.


De Destierro
Publicado en Inventiva social

7 de septiembre de 2011

Desde las profundidades de la noche


Desde las profundidades de la noche
surgimos como un sueño sin banderas.

Resucitados y anhelantes
resolvimos prendernos en el viento
y atravesar las nubes tormentosas
que amenazaban, negras, nuestro sueño.

A un horizonte inmenso nuestros ojos volaron;
como locas gaviotas errantes planeábamos,
pero eran nuestros títeres los que se arracimaban
en la alegre cubierta de un barco que zarpaba.

Toda costa escondía una sorda presencia.

Siempre creímos que el mar nos salvaría
pero el mar resultó una pantomima,
una niebla poblada de fantasmas
que a nadie revelaron su secreto.

Y llegaremos, si llegamos algún día,
a ese horizonte que nos prometieron,
sólo para descubrir, horrorizados,
una tierra en tinieblas, una vasta penumbra,
un hostil territorio que a nadie da cobijo,
una noche terrible sin velas ni azucenas,
un pábilo extinguido sin ventanas ni estrellas.


De Destierro
Publicado en Letralia y el boletín Misioletras.

5 de septiembre de 2011

Mirar el mar


Mirar el mar
al este el norte el sur
pintarlo en el oeste con el fuego
verdoso de las tardes otoñales

Ver el mar devorando a sus crepúsculos
escuchar sus latidos cada noche
sus canciones de espuma y marejada
memoria de otras noches y otros mares

Pintar el mar sumirse en él desembocarse
ebrios de mar amarse desbocarse
Mirar el mar de mar emborracharse
ser orilla y temblor y acantilado
caer caer caer entre las olas
mirar del mar el mar inolvidable
y no poder cruzarlo para verte...


De Por si mañana no amanece
Publicado en Inventiva social, Letras en el andén, Al_Andar, en los libros electrónicos Senda y Camino al andar y en la antología Versos sin bandera (Ed. Tusitala)

2 de septiembre de 2011

El gris (blues del viejo barrio)


Resuenan los zapatos contra el gris,
el monótono acorde acompasado
del que retorna viejo y fatigado
a las calles que un día le miraron
partir con su mochila de ilusiones.

Han cambiado los nombres de las plazas,
los juegos de los niños y los pájaros,
las luces de neón, los automóviles,
permanece el gris, sólo el gris...

El barrio es otro y es el mismo:
los mismos perros en los mismos parques,
idénticos ladridos atronando
sobre el gris, sobre el gris...

Volver es un catálogo
de olvidos y de ausencias:
Huellas sutiles que el pasado
dejó en el gris, el gris...

Un suspiro es la suma
del tiempo transcurrido,
de las noches perdidas
bajo el gris, bajo el gris...

Se oye el paso cansino contra el gris,
la sombra de un viajero que retorna
fundiéndose en la niebla, recayendo
en la quietud estática del gris.


De Por si mañana no amanece
Publicado en El cronista de la red e Inventiva Social
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