4 de septiembre de 2017

Odio los polígonos industriales


Odio los polígonos industriales.
Mi primera experiencia laboral fue en uno de ellos;
en una imprenta ubicada en un sótano
donde apenas se intuía la luz del sol.
Tal vez sea ése el motivo
o tal vez ese olor
a cosa muerta
mezcla de gasolina
quemada, alquitrán,
metales al rojo o no sé qué...
Es un olor inconfundible
que define perfecta e inequívocamente
la existencia de un polígono industrial.
Cierras los ojos y lo sabes.
Estás ahí, escuchas
vehículos que van y vienen,
voces que gritan, chirridos,
máquinas en perpetuo movimiento;
abres los ojos y ves:
esas puertas metálicas,
enormes,
las naves gigantescas,
los camiones, la gente
embutida en uniformes
que insinúan una cárcel
sin barrotes y sin escapatoria.
Y al llegar la noche,
un silencio de muerte
como si el mundo estuviera a punto de extinguirse
o se hubiera extinguido,
salvo por la obstinada presencia
de ese hombre solitario
que camina entre las calles muertas
como un perro olvidado por los dioses.


19 de julio de 2017

Tras la derrota



- Te contaré un secreto, Sancho: Yo sé perfectamente que son molinos.
- ¿Entonces, amo?
- Conviene que la historia no olvide nunca que existen hombres capaces de enarbolar su locura (aunque sea fingida) en pos de un ideal superior. Sin locura, el mundo se extinguiría en pocas generaciones. Cristo fue crucificado para perpetuar su sombra. Las nuestras perdurarán de otro modo: Teñidas de humillaciones y ridículos. Pero esta cruzada irracional, amigo Sancho, ha de hacernos inmortales, si la idea de la inmortalidad no es tan grotesca como nosotros mismos y nuestras fatigosas andanzas.

30 de mayo de 2017

Porque con besos se asesinan mares


Porque con besos se asesinan mares
y un ángel es más ángel tendido en el asfalto,
sonó toda la noche la voz de las tormentas.

Un grito abrió de par en par el firmamento.
Era la firma de los dioses en el acta borrosa
de la irrevocable rendición de las mareas.

Tras las nubes, horizontes de destierro
prefiguran las albas venideras.

Ciudades arrasadas te entregan sus cenizas
como un inútil gesto, como una torpe excusa.

(Una palabra secuestró todas las aves
y un amanecer sin trinos ni sirenas
se fue instalando por las avenidas)

Cielos cautivos desparraman sus diluvios
y una ciudad dormida rueda a tus pies; cometas
se incendian entre sueños; marejadas
planean indolentes sobre el orbe.

Graniza tu sueño, rojo,
sobre la tierra quemada
y los sauces derraman una lágrima.


De Extrañamientos y rescates, Poemas de @S_Borao_Llop
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